Ha vuelto a pasar. La Fundación José María de Olives y de Ponsich, Conde de Torre-saura, ha vuelto a dar vida al Molí des Comte. Este viernes se ha vuelto a poner en marcha la maquinaria del molino y sus aspas han vuelto a girar. Es un hecho excepcional que sucede una vez al año cuando el molinero Juan Bautista Sánchez (de Campo de Criptana, Ciudad Real) se desplaza a Menorca para revisar todo el engranaje. Es una actuación de mantenimiento que, por el momento, ha convertido el Molí des Comte en el único de toda Menorca —junto con el Molí de Dalt de Sant Lluís— que se encuentra íntegro y que todavía funciona.
En Menorca ya no quedan molineros. Por eso, la Fundación confió la tarea de restaurar el molino a Juan Bautista, quien se encarga, aún hoy, de su mantenimiento, de ponerlo en marcha periódicamente para garantizar su conservación tal como fue construido.
El Molí des Comte (también conocido antiguamente como Molí Nou) se construyó alrededor del año 1812. Fue de los últimos en levantarse, justo a la entrada de la antigua ciudad, rodeada en aquel momento por la muralla. Se trata de una estructura de gran valor patrimonial y muy bien conservada. Mantiene en perfecto estado la fábrica y la maquinaria original, la vivienda del molinero y el almacén de trigo y harina (que ahora alberga el restaurante del mismo nombre). Fue restaurado por última vez en 2020, cuando hubo que rehacer el chapitel de la cubierta y las aspas, que habían quedado muy dañadas unos años antes a causa de un temporal. En los años 50 y 90 del siglo pasado ya se habían realizado algunas actuaciones de conservación.
Más historia
Su construcción fue iniciativa de Francisca Olives Squella, madre del primer conde, Bernat Ignasi Olives, quien fue nombrado conde pocos años después, en 1818. Era un momento de gran esplendor para la familia: obtuvieron el título condal, adquirieron nuevas fincas e hicieron una gran inversión para ampliar, mejorar y enriquecer el patrimonio familiar. El molino es un reflejo de esa prosperidad, y se utilizó para moler el trigo que producían las tierras de las fincas del condado. Dejó de funcionar en 1905.
Los molinos
En Menorca, actualmente, se conservan 31 molinos. Son solo una pequeña parte del gran número de molinos que se construyeron en la isla entre los siglos XVIII y XIX. Los campesinos llevaban a moler el trigo y otros cereales para obtener harina, que era la base de la alimentación de aquella época. Eran, por tanto, estructuras muy importantes para el sustento de los menorquines de antaño.
Se conservan en Maó (8), Alaior (7), Sant Lluís (3), Es Castell (3), Es Mercadal (3), Fornells (1), Ferreries (1) y Sant Climent (1).
En Ciutadella se conservan cuatro. Dos en la finca de Torre-saura y dos en el pueblo. Tres de estos cuatro formaban parte del patrimonio del antiguo condado de Torre-saura. El Molí de ses Roques Llises, más conocido ahora como Molí des Cavallitus, es de otra propiedad. Este es, junto con el Molí des Comte, de los últimos que se construyeron en Ciutadella, de los dieciséis que llegó a haber en tiempos pasados; unos molinos que se fueron derribando a medida que la ciudad iba creciendo fuera de los límites de la antigua muralla.
