Restaurada una de las barracas más emblemáticas del patrimonio etnológico de Menorca

Menorca ha recuperado una de las construcciones de piedra en seco más representativas del conjunto del patrimonio etnológico de la isla. Se trata de la Barraca de Sa Tanca d’Enmig, ubicada en el Lugar de Ses Truqueries, al norte de Ciutadella. Una finca que pertenece al conjunto de inmuebles y bienes patrimoniales de la Fundación José María de Olives y de Ponsich, Conde de Torre-saura (en adelante, Fundación de Torre-saura).

Esta primavera se ha llevado a cabo la restauración de la barraca, cuya estructura se encontraba en mal estado desde hacía muchos años a consecuencia del paso del tiempo y de los temporales en la zona, que habían provocado distintos derrumbes. Con las tareas e intervenciones que se realizaron en abril, la construcción ha podido recuperar su estado primigenio.

Un hito que se ha celebrado este viernes con la presentación del proyecto de restauración —ya ejecutado— en la misma barraca. El acto ha contado con la asistencia de distintos representantes de la Fundación Torre-saura y, concretamente, con las intervenciones de su vicepresidente, Guillermo de Olives Olivares, y del responsable en materia de patrimonio histórico, Antoni Camps Extremera.

La restauración ha sido posible también gracias a la aportación económica por parte del Consell de Menorca de 8.485 euros, a través de la convocatoria de ayudas a acciones para mejorar el conocimiento, la salvaguarda y la difusión del patrimonio histórico de Menorca. En representación de la institución insular ha asistido el consejero de Cultura, Joan Pons Torres.

La restauración

La Barraca de Sa Tanca d’Enmig es una barraca de ganado. Una construcción de piedra en seco que ocupa un área aproximada de 175 metros cuadrados y que tiene una altura de más de 5 metros. Es, junto con la Barraca de Cas Comte, uno de los ejemplos más monumentales y representativos del patrimonio etnológico de Menorca. Además, está ubicada en un lugar de alto valor natural y paisajístico.

Para su restauración, se han mantenido los materiales originales de la barraca, sin dañar sus valores arquitectónicos, históricos y etnológicos y preservando sus características tipológicas. Se ha utilizado la piedra caída de la propia construcción y, una vez saneada, se ha reconstruido mediante la técnica tradicional de piedra en seco. Es decir, de manera manual y artesanal.

Con la colaboración de los voluntarios de la Martí i Bella

La restauración ha estado a cargo del paredador Gabriel Pons y su equipo, bajo la supervisión del técnico en patrimonio histórico, Antoni Camps. Además, también han colaborado los voluntarios de GIBET. Un grupo de la Sociedad Histórico-Arqueológica Martí i Bella que, precisamente, tiene el objetivo de dar valor y sensibilizar a la sociedad menorquina sobre la importancia de conservar el patrimonio etnológico como parte del legado histórico y cultural de la isla. En este caso, han participado en los trabajos de limpieza y clasificación de la piedra caída, así como en tareas de desbroce de vegetación del entorno de la barraca.

El origen de las barracas

Las barracas de ganado constituyen una construcción bastante común en Menorca. Su origen nace de la necesidad de los antiguos campesinos de retirar el excedente de piedra en superficie para poder labrar la tierra y, al mismo tiempo, darle una funcionalidad ganadera.

Las de mayores dimensiones, como la de Sa Tanca d’Enmig, se construyeron entre los siglos XVIII y XIX y eran un símbolo visible de poder y estatus sociales de las familias terratenientes de Menorca.

Actualidad

Desde 2022, el casal de Ses Truqueries acoge el restaurante Nonna Bazaar. La idea es incorporar la barraca de Sa Tanca d’Enmig como un elemento de interés del establecimiento y que visitarla aporte un valor añadido a sus clientes.

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Gemma Carrasco. Fotografíes d’Angel Roca i Sonia Rotger – Talaia Cultura SL

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