La Fundación Torre-saura reivindica el valor del patrimonio como legado vivo de Menorca en el Fòrum del Llatzeret 2026

La necesidad de conservar el patrimonio histórico, hacerlo accesible e integrarlo en la vida cultural y turística de Menorca centró ayer el II Foro Menorca Mira al Futuro, celebrado en el Lazareto de Maó con más de un centenar de asistentes. Organizado por Es Diari y la Fundació Foment del Turisme de Menorca, el foro reunió a especialistas y responsables de diferentes espacios patrimoniales para compartir experiencias y debatir sobre los retos de conservación, gestión y divulgación.

Entre los participantes se encontraban María del Pozo, directora de la Fundación Aranjuez Paisaje Cultural; Luis Alejandre, impulsor de la recuperación de la Isla del Rey; Anna Maria Bagur, directora de Cultura de la Fundació Lithica; Rafael Durán, responsable de la gestión de la fortaleza de La Mola y de Binissuès; Bàrbara Jordi Petrus, técnica de patrimonio histórico; Victòria Cantarellas, arqueóloga del Consell Insular; y Antoni Camps Extremera, administrador de Talaia Cultura SL. La mesa redonda contó con la participación de Carolina Desel, directora del Museo de Menorca; el coronel Antonio Rojas, presidente del Consorcio del Patrimonio Histórico-Militar de Menorca; el arquitecto Fernando Pons Vidal; y Àngela Vallés, técnica de gestión cultural del Lazareto. También intervino el presidente del Consell Insular, Adolfo Vilafranca.

Cas Comte: un proyecto de conservación y divulgación

En su intervención, Antoni Camps expuso la experiencia de gestión del palacio de los condes de Torre-saura, conocido como Cas Comte, una de las residencias históricas más destacadas de Ciutadella.

El proyecto se inició en 2021 con la recuperación y organización del archivo documental de la casa. Posteriormente, la propiedad impulsó su apertura al público con la colaboración de Talaia Cultura S.L., tras un trabajo de investigación, conservación, adecuación e interpretación de los espacios. Las primeras visitas experimentales se realizaron en el verano de 2022 y, desde entonces, el recorrido se ha ampliado progresivamente. Actualmente, se puede visitar aproximadamente entre el 60 y el 70 % de un edificio de cerca de 6.000 metros cuadrados y casi un centenar de dependencias. La musealización continúa en desarrollo, con el objetivo de incorporar nuevos espacios y contenidos de manera gradual.

Camps destacó especialmente la implicación de la Fundación José María de Olives y de Ponsich, Conde de Torre-saura, que ha hecho posible avanzar tanto en la recuperación documental como en la apertura y adecuación del palacio. La Fundación ha asumido que preservar este legado exige no solo mantener el edificio, sino también dotarlo de un uso cultural y transmitir su historia a la sociedad.

El reto de incorporar el patrimonio a la experiencia turística

Uno de los puntos más significativos de la intervención fue la dificultad de atraer visitantes a los espacios patrimoniales durante los meses de máxima afluencia turística. Según los datos expuestos por Camps, Cas Comte registra menos visitas en julio y agosto, mientras que la demanda aumenta en septiembre y octubre.

Esta realidad invita a reflexionar sobre un modelo turístico demasiado asociado al sol y la playa, así como sobre la necesidad de dar mayor visibilidad a la oferta cultural. El patrimonio puede contribuir a diversificar las experiencias de los visitantes y favorecer la desestacionalización, pero es necesario generar interés, explicar su valor y facilitar su incorporación a los itinerarios turísticos. Camps también señaló la escasez de iniciativas privadas dedicadas a abrir espacios históricos al público y defendió una estrategia compartida entre las administraciones y las empresas para reforzar el papel de la cultura en la oferta de Menorca.

Conclusiones: conservar para compartir

El foro puso de relieve que la protección del patrimonio requiere planificación, recursos, continuidad e implicación social. Las experiencias presentadas, desde la Isla del Rey y las canteras de S’Hostal hasta la Menorca Talayótica, la fortaleza de La Mola y Cas Comte, muestran la diversidad del patrimonio insular y las distintas fórmulas para preservarlo y darlo a conocer.

En este contexto, la experiencia del palacio de los condes de Torre-saura ejemplifica cómo la colaboración entre la propiedad y una gestión profesional puede transformar una residencia histórica en un espacio de divulgación cultural.

La Fundación Torre-saura reafirma así su compromiso con la conservación y transmisión de este legado, con la voluntad de que el palacio siga contribuyendo al conocimiento de la historia de Ciutadella y de Menorca por parte de residentes y visitantes.

Antoni Camps. Fotografías de Gemma Andreu – Diari Menorca
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