El palacio de Torre-saura en el Especial Sant Joan 2026 del Diari Menorca

El Diari Menorca dio ayer su ya tradicional pistoletazo de salida a las fiestas de Sant Joan con la presentación del Especial Sant Joan 2026, un acto celebrado en el claustro del antiguo convento de San Agustín que reunió a numerosos representantes de las administraciones públicas, entidades sociales y culturales, así como a un nutrido grupo de asistentes.

La revista, que cada año marca simbólicamente el inicio de la cuenta atrás hacia las fiestas grandes de Ciutadella, vuelve a ofrecer una amplia variedad de contenidos dedicados a la historia, la tradición y la actualidad. Entre los reportajes más destacados de esta edición figura un extenso trabajo dedicado al palacio de Torre-saura y a la estrecha vinculación que esta emblemática casa señorial ha mantenido históricamente con la fiesta.

El artículo, firmado por el historiador Toni Camps, analiza el papel desempeñado por la segunda rama de la familia Olives, titular del condado de Torre-saura, en el devenir histórico de la celebración, documentando de manera minuciosa la participación de numerosos miembros de este linaje en el cargo de caixer senyor. El reportaje ofrece, además, una completa relación de quienes ejercieron esta responsabilidad a lo largo de los siglos, poniendo de relieve la estrecha conexión entre el palacio de Torre-saura, la familia Olives y una de las manifestaciones festivas más emblemáticas de Menorca.

Por su indudable interés histórico y documental, reproducimos a continuación íntegramente el artículo publicado en el Especial Sant Joan 2026 de Diari Menorca.

Los condes de Torre-saura en las fiestas de Sant Joan

Desde el año 2022, la Fundación José María de Olives y de Ponsich, Conde de Torre-saura, trabaja con una constancia casi silenciosa pero tenaz para recuperar y poner al alcance de ciudadanos y visitantes una de las casas señoriales más relevantes de Ciutadella: la de la segunda rama de la familia Olives, cuyos representantes ostentaron el título de condes de Torre-saura. Gracias a su extraordinario valor histórico, arquitectónico y patrimonial, la imponente presencia de Cas Comte dentro del entramado urbano aporta una gran calidad ambiental al núcleo histórico y, al mismo tiempo, se erige como un edificio profundamente arraigado en la memoria colectiva de la ciudad.

En el recorrido de la visita a la casa solariega, el espacio que despierta una emoción especialmente intensa entre los ciutadellencs es la gran terraza abierta a la plaza de Es Born. Es aquí donde la mirada no solo contempla, sino que se proyecta. La imagen evoca de inmediato las fiestas de Sant Joan y, con ella, surge un pensamiento casi inevitable: el deseo íntimo de ser, por un momento, un invitado más de la casa. Uno se imagina viviendo el Caragol des Born desde este balcón privilegiado, lejos del polvo, el sudor y la multitud, con el murmullo de la fiesta a sus pies y una copa en la mano. Es una imagen fugaz pero sugerente, una aspiración compartida: la de soñar, aunque solo sea por un instante, con vivir la fiesta desde una nueva perspectiva.

Este vínculo entre la casa, la fiesta y la comunidad no es solo una evocación contemporánea. El gran edificio, residencia familiar de los seis primeros condes de Torre-saura, no solo se ha erigido como un telón de fondo o como un mirador inaccesible desde el que contemplar este momento de la fiesta, también forma parte de la historia de la propia celebración. La estirpe que lo habitó, como tantas otras de la antigua nobleza ciutadellenca, participó activamente en ella, tal como correspondía a su condición, convirtiéndose en parte viva de unas fiestas que también contribuyeron a definir.

La estirpe de la segunda rama de los Olives se inició con Bernat Magí Olives Cardona (1647-1693), hijo de Bernat Josep Olives Ametller (1613-1648) —quien obtuvo el Privilegio de Nobleza de Sangre en 1626— y de su segunda esposa, Marianna Cardona Gomila (1628-1668). La primera rama, cuya casa se encuentra frente a la Catedral, procede de la descendencia del mismo Bernat Josep Olives con su primera esposa, Joana Martí Quart (1612-1642), así como de la unión del primogénito, Marc Olives Martí (1634-1692), primero con Francisca Martí Cardona (1654-1668) —hija de su madrastra y de su segundo marido, Joan Martí Quart (1614-1668), hermano de su madre— y, en segundas nupcias, con Maria Nadal Despujol (c. 1662-1695). Además, tanto Joan Martí Quart como su hermano Onofre, nietos del hermano del paborde Marc Martí Totxó (1531-1617), también fueron caixers senyors: el primero en los bienios 1650-1651 y 1656-1657, y el segundo en 1644-1645.

Los distintos representantes de esta otra estirpe también estuvieron estrechamente vinculados a las fiestas de Sant Joan. Son ejemplos de ello: Bernat Josep Olives Nadal (1678-1715), caixer senyor en 1703; su hermano Jaume Olives Nadal (1692-1764), caixer senyor del bienio 1713-1714; el hijo de este, Gabriel Olives Squella (1725-1754), nombrado caixer senyor para el bienio 1751-1752; su hijo, Bernat Josep Olives Martorell (1754-1815), que sustituyó a Miquel Vigo Martorell (1748-1790) en el bienio 1772-1773; el hijo de este, Marc Olives Olives (1782-1855), caixer senyor del bienio 1818-1819; el hijo de este último, Bernat Josep Olives Vigo (1820-1895), caixer senyor del bienio 1848-1849, sustituido por Joan Olivar Martorell (1823-1858); y, finalmente, el hijo de este último, Josep Maria Olives Magarola (1858-1933), caixer senyor del bienio 1880-1881.

Volviendo a la segunda rama de los Olives, Bernat Magí Olives Cardona se casó con Paula Martorell Ametller (1662-1706) y ejerció como caixer senyor en el bienio 1674-1675. Su hijo primogénito, Bernat Magí Olives Martorell (1678-1728), casado con Margarita Quart Squella (1678-1731), continuó la estirpe y ejerció como caixer senyor durante el bienio 1696-1697, en el año 1700 y durante el bienio 1705-1706. Su esposa era la última representante de la noble familia Quart, también muy arraigada en las fiestas. Su abuelo, Joan Quart Miralles (1620-1672), fue caixer senyor de las fiestas de 1662 y 1663, y su bisabuelo, Llorenç Quart Gomila (1595-1637), desempeñó el cargo durante el bienio 1624-1625.

El hijo de Bernat Magí Olives y Margarita Quart, Bernat Ignasi Olives Quart (1709-1764), obtuvo el Real Privilegio de Nobleza de Sangre en 1734 y se convirtió en el gran heredero de la familia Quart y de la segunda rama de los Olives. Se casó con Marianna Martorell Squella (1711-1748) y fue caixer senyor del bienio 1743-1744. A su vez, sustituyó a Jaume Olives Nadal (1692-1764) en las fiestas de 1739 y 1740. Su hijo primogénito, Bernat Magí Olives Martorell (1738-1794), presidió las fiestas de Sant Joan del bienio 1762-1763. Se casó con Francisca Olives Squella (1743-1834) y tuvieron trece hijos.

El mayor, Bernat Ignasi Olives Olives (1767-1833), obtuvo el título de conde de Torre-saura en 1818. Se casó en 1795 con Rafaela Squella Olives (1770-1824), con quien tuvo cuatro hijos. El heredero fue el primogénito, Bernat Magí Olives Squella (1796-1864), sucesor en el título y principal artífice de la construcción de la gran casa solariega de la plaza de Es Born, levantada en parte sobre la antigua casa de la familia Quart. El II conde de Torre-saura se casó en 1818 con Francisca Olives Seguí (1806-1858), y de esta unión nacieron doce hijos. El hijo mayor, Bernat Ignasi Olives Olives (1824-1859), se convirtió en el primer miembro de la segunda rama de la familia Olives que, tras la concesión del título condal, participó en las fiestas de Sant Joan en representación de la nobleza local, ejerciendo como caixer senyor durante el bienio 1852-1853.

Este contrajo matrimonio en 1850 con Carolina Saura Carreras (1825-1906), con quien tuvo tres hijos y una hija. Su muerte prematura, anterior a la de su padre, hizo que el título recayera en su hijo mayor, Bernat Magí Olives Saura (1851-1876). Sin embargo, este era todavía un niño cuando falleció su abuelo y heredó el título, motivo por el cual su madre asumió un papel preeminente como protectora y administradora del condado, función que ejerció discretamente junto a sus hijos durante casi medio siglo, desde la muerte de su suegro hasta su propio fallecimiento a los ochenta y un años. En el contexto de la revolución de 1868, la prohibición por parte de las autoridades civiles de que la nobleza presidiera las fiestas de Sant Joan propició que en 1870 se celebraran unas fiestas a la manera tradicional en la finca de Torre-saura, organizadas por la propia Carolina Saura y por su cuñado Guillem Magí Olives Olives (1839-1878), con su hijo como caixer senyor, que acababa de cumplir diecinueve años. Cuando la Guardia Civil irrumpió en la finca para suspenderlas, fue la propia Carolina Saura quien afrontó la situación ante los agentes de la autoridad.

El III conde de Torre-saura murió con tan solo veinticinco años, lo que provocó que el título recayera en su hermano Gabriel Olives Saura (1854-1902), casado en 1880 con Maria Dolors Olives Magarola (1859-1947). El IV conde ejerció como caixer senyor durante el bienio 1878-1879. Su hermano menor, Faustí Olives Saura (1856-1935), sustituyó en 1896 a Ricard Martorell Fivaller (1854-1907), V marqués de Albranca, V duque de Almenara Alta y VIII marqués de Paredes; y al año siguiente este último fue sustituido por los jóvenes Bernat Ignasi Olives Olives (1881-1966) y Gabriel Olivar Olives (1881-1936), herederos, tras la muerte de sus respectivos padres, de los títulos de V conde de Torre-saura y IX barón de Lluriach. A su vez, Faustí Olives fue nombrado caixer senyor para el bienio 1918-1919, aunque finalmente fue sustituido por Josep Olivar Olives (1884-1936), hermano del IX barón de Lluriach.

El IV conde tuvo cuatro hijas y un único hijo, Bernat Ignasi Olives Olives, que, como se ha dicho, heredó el título y ejerció como caixer senyor en las fiestas de Sant Joan de 1900 y 1901. Se casó en 1909 con Maria del Pilar de Ponsich de Sarriera (1887-1952), VII marquesa de Moyá de la Torre, con quien tuvo cuatro hijos. El heredero, Gabriel Olives de Ponsich (1911-1953), que recibió el título de VIII marqués de Moyá de la Torre al fallecer su madre, fue caixer senyor del bienio 1934-1935.

La muerte repentina de este antes que la de su padre provocó el paso del título condal a su hermano Josep Maria Olives de Ponsich (1914-1995), sexto y último conde de la segunda rama de la familia Olives y noveno y último Olives que ostentó el título de marqués de Moyá de la Torre. Fue nombrado caixer senyor para el bienio 1958-1959, pero apenas pudo completar la jornada del Día des Be de 1958, y fue su cuñado Lluís Cotoner Cotoner (1910-1979) quien le sustituyó tanto en las fiestas de aquel año como en las del siguiente. Lluís Cotoner, IX marqués de Bélgida, era el esposo de Maria Dolors Olives de Ponsich (1910-1979), hija mayor del V conde de Torre-saura. Con él concluía la participación de miembros directos de esta casa en las fiestas de Sant Joan.

No obstante, cabe señalar que, desde entonces, el palacio de Torre-saura ha sido residencia eventual de otros caixers senyors, como el doctor Josep Francesc Quadrado Quintana (1939), en 1970, y Guillermo Olives Olivares (1960), durante el bienio 2004-2005, hecho que testimonia la pervivencia simbólica de esta casa señorial dentro del ceremonial festivo. Cabe recordar que este último es descendiente de la rama mahonesa de la familia, iniciada por Guillem Olives Olives (1771-1825), hermano del I conde de Torre-saura.

Así, la historia del palacio y la de la segunda rama de la familia Olives forman parte inseparable de la historia de Ciutadella y de sus fiestas. Y en ese hilo continuo entre memoria y tradición, Sant Joan sigue siendo el lugar donde el pasado no se desvanece, sino que se reconoce y se proyecta en el presente.

Toni Camps. Fotografies de Toni Camps
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